Podría haberle pedido a algún amigo con un mínimo de fama que me hiciera un prólogo de esos zalameros que tanto odio, pero he decidido no hacerlo, más que nada, no le acabo de ver la utilidad para el lector. Creo que si tú no eres de esos lectores, que como yo, se saltan el prólogo y pasan directamente a la novela, te interesará más lo que voy a contarte.
Porque voy a hablar de esta novela. No sobre la historia ni sobre los personajes ni sobre nada relacionado con el tema, voy a hablar sobre su edición y por ende también sobre la edición en general, sobre su futuro y el de todo el sector.
A finales de los sesenta el Pentágono encargó a unos cuantos científicos que crearan un sistema de comunicación descentralizado entre sus ordenadores. Les preocupaba que un misil bien dirigido acabara con todo el sistema de un solo tiro. A eso lo llamaron Arpanet y ni de lejos imaginaban que sería el germen de una tecnología que treinta años más tarde iba a revolucionar todos los paradigmas culturales del siglo XXI, ni que iba a servir para que los activistas de WikiLeaks les causaran la mayor fuga de información de toda su historia.
Hoy todavía son muy pocos los que utilizan la red para algo más que para mirar el correo, entrar a Facebook, o hacer una búsqueda de vez en cuando. Ni siquiera los servicios que se ofrecen a través de Internet están cerca de ser lo que serán, una vez se haya implementado totalmente este nuevo medio, sin embargo los cambios que ha producido en nuestra sociedad ya son obvios y su influencia social va en aumento de forma exponencial año a año.
Gracias a mi trabajo como director de proyectos de COMAFOSCA, node d’art i pensament, he entrado en contacto estos últimos años con toda una serie de ideas, que ya a estas alturas más que ideas son constataciones, que me han llevado a unas reflexiones. La primera es que Internet está aquí para quedarse y cambiarlo todo, y que entender como será el mundo después de esta tecnología es crucial para cualquier persona que se plantee un proyecto a largo plazo. La segunda es que todo lo que yo pueda pensar, decir o escribir sobre ese futuro, como todo lo que nadie diga nunca sobre el futuro, no son más que especulaciones, más o menos inteligentes, pero especulaciones al fin. Por tanto lo que estoy haciendo con este libro es una apuesta en base a unos pensamientos que ahora os voy a explicar y que incluso si son acertados no me dan ninguna garantía.
Hasta hoy nunca hemos podido tratar la información como lo que es, información. Excepto la oral, el resto siempre ha necesitado de un envoltorio para llegar a nosotros. Una canción, una novela, una noticia, han necesitado siempre de su correspondiente cajita, fuera un disco, un libro o un periódico. Cuando un creador creaba una obra, ésta debía ponerse en una caja, después la llevaban a una fábrica donde esa información se copiaba miles de veces para ponerse en miles de cajitas que se subían a camiones, barcos y aviones para llegar a tiendas donde un señor las almacenaba hasta que tú, el consumidor final, pagabas por ella y te la llevabas a casa en su correspondiente cajita.
A partir de mediados del siglo XX otro sistema de distribuir información llegó a nosotros. A través de la radio y la televisión, unos cuantos, muy pocos, tuvieron la capacidad de poner esa obra en un aparato y que automáticamente fuera accesible a millones de personas al mismo tiempo. Esto, por supuesto, fue un gran avance cultural para la humanidad, ya que permitió el acceso a la cultura a miles de millones de personas que sin estos medios jamás habrían sabido de la existencia de otros lugares y otras maneras de pensar. Pero junto con esta ventaja hubieron ciertas desventajas, sobre todo dos. La primera es, ¿quién tiene el dinero suficiente como para acceder a este medio y controlar su programación?, o grandes entes económicos o los gobernantes, y es muy difícil creer que resistan la tentación de usar el inmenso poder que esto proporciona en su propio beneficio. Y la segunda es que tener a toda una población recibiendo la mayoría de la información de los mismos diez o doce focos produce una homogenización intelectual que empobrece notablemente la cultura.
Hoy cualquier persona con un ordenador y acceso a la red puede acceder a cualquier persona con un ordenador y acceso a la red en cualquier parte del mundo, puede coger cualquier información, canción, novela, noticia, película, etc., copiarla tantas veces quiera, dos o un millón, tanto da, y enviarla donde quiera, sea el pueblo de al lado o sea Japón. Si alguien no entiende que después de esto, todos los que durante largos años han vivido de meter información en cajitas, de fabricar cajitas, de transportar cajitas o de vender cajitas, se van a tener que replantear seriamente su negocio, es que, sinceramente, o es tonto o miente por intereses.
Ahora voy a hablar de mis cajitas preferidas. De todas las que hay las únicas que creo que sobrevivirán a Internet: los libros. Que crea que los libros sobrevivirán no quiere decir que crea que la industria editorial vaya a sobrevivir. O al menos no creo que lo haga tal como la conocemos ahora. Para que entendáis porque digo esto os voy a desglosar un poco los precios que se mueven en la industria editorial ahora mismo. Del precio en tienda de un libro entre el seis y el diez por ciento es para el escritor, pero lo más común es el siete, me imagino que escritores como Dan Brown o Stephen King, son los que pueden acceder a ese glorioso diez por ciento. Un libro cuesta imprimirlo dependiendo de la tirada, las páginas y la calidad, alrededor de dos euros. El librero se puede llevar entre el quince y el veinticinco por ciento, afortunados los que se llevan el veinticinco. La distribuidora entre el cincuenta y el sesenta por ciento, y con lo que queda tiene que vivir el diseñador, el maquetador, el editor, etc. Luego hay todo un juego de pagos, devoluciones y reembolsos que nunca he entendido y que por poco que pueda intentaré no necesitar entender.
Pues bien, nada de esto que os he contado sobre el mundo editorial tiene que ver con el libro que tenéis entre las manos. No sé si ediciones futuras pasarán por una editorial tradicional o una distribuidora, pero esta edición en concreto se plantea de una manera totalmente diferente.
Un libro es un objeto tan hermoso que hay gente que lo compra solo para decorar su casa, sin ninguna intención de leerlo. Si miráis alguna revista de decoración o arquitectura os podréis fijar que en cualquier fotografía de un comedor o un salón, incluso de un baño, siempre hay libros por todas partes. Además de un objeto hermoso, tiene un valor simbólico brutal, no solo para su poseedor, sino para toda persona que visite tu casa. No sé vosotros, pero a mí me encanta curiosear en las bibliotecas ajenas a la que me dan ocasión. Los humanos somos fetichistas por naturaleza y la información escrita cuenta con un fetiche de gran poder, es por eso que pienso que este formato sobrevivirá a Internet.
Pero que nadie se engañe, va a cambiar mucho y ni de lejos se van a vender tantos libros como antes. De entrada desaparecerán los libros de bolsillo, a quien no le importe el formato y solo piense en el contenido, la comodidad y el precio, se acabará pasando al ebook o al audiobook. También desaparecerán la mayoría de los libros técnicos y de consulta, estos libros se compran por su utilidad y las ventajas que presentan en formato PDF convierten en obsoleto un texto en papel, es muy grande, se descataloga, no puedes copiar pegar un párrafo, no se pueden realizar búsquedas rápidas de una palabra o serie de palabras, no lo puedes copiar y pasárselo a un compañero y no te caben todos los que tienes en tu llavero.
No van a tener ningún problema los libros infantiles, los clásicos bien impresos, los libros regalo, los que por su edición sean especiales, las novelas bien editadas, los libros de poesía y pocas cosas más. Pero aunque esos libros vayan a sobrevivir, la manera en la que llegarán al público sí cambiará mucho. Que conste que no estoy hablando de los próximos cinco años, todos estos cambios sucederán más despacio o más deprisa, a una velocidad por determinar, pero sucederán.
Los formatos en los que se leerá una novela serán estos, en formato digital para leer en un lector de ebooks o en un ordenador, los audiobooks, conozco a mucha gente a la que le encanta leer novelas, pero que por su trabajo, o no tienen tiempo o se pasan tantas horas leyendo al día que cuando tienen tiempo prefieren sentarse delante de una película o una serie de televisión, estas personas sin embargo si pasan horas al volante, en transportes públicos o realizando tareas que les ocupan las manos, pero les dejan la mente libre. Y por último el libro de toda la vida.
Analicemos los dos primeros:
El ebook llega para hacer daño, como he dicho antes va a acabar con el libro de bolsillo, pero también mermará la venta de libros tradicionales. En muchas ocasiones no se compra la edición que se quiere de una novela, sino la que hay en la librería. Para la gente que se acostumbre a comprar por Internet la inmediatez del formato digital, estoy en mi despacho, lo quiero, lo tengo, va a vencer al fetichismo del libro clásico, pero pese a todo esto el mercado del papel seguirá siendo importantísimo. El daño al sector no va a venir por la pérdida de ventas de libros, si no por los errores que seguro va a cometer la industria en este campo y que nos van a perjudicar a todos.
Hoy en día las empresas que han triunfado lo han hecho porque se han sabido acomodar al paradigma de negocio que ha sido vigente durante el siglo XX. Algunas de ellas han adquirido un notable poder e influencia sobre los gobiernos, sus estructuras empresariales son monstruosas y pesadas, y tienen pánico a no poder adaptarse a lo que está por venir, y con razón. En el siglo XX el paradigma del triunfo es la empresa dinosaurio, grandes estructuras, flotas, miles de trabajadores, etc., pero Internet llegó al final del siglo como en su momento llegó el meteorito para causar una extinción masiva, detrás de la cual quedarán solo los pequeños mamíferos.
Es muy difícil que las grandes editoriales se adapten a lo que está por venir y desde su punto de vista el ebook es el gran enemigo, no requiere de sus gigantescas imprentas, ni de sus plataformas de distribución y no hay aparadores que comprar. Además leen cada ebook vendido como la venta de un libro menos, que al fin y al cabo es su negocio. El hecho es que como he explicado antes dudo que le queden más de dos euros de beneficio a la editorial por libro vendido, si un ebook se vendiera a cuatro euros estarían ganando casi el doble de lo que ganan por un libro… ¿entonces por qué no lo hacen, y cuando lo hacen los ponen tan caros?
La respuesta es sencilla, en el mundo de los ebooks ellos no pueden competir. Es cierto que en inicio ganarían más, pero en seguida perderían el negocio. Yo voy a vender mis ebooks y mis audiobooks directamente y con una inversión que no supera los dos mil euros tengo capacidad para vender en todo el mundo cien millones de ebooks sin problemas, no creo que los venda, pero puedo si es el caso. Que me explique alguien para que quiero yo a una gran editorial. Bueno, sí, hay un motivo, la promoción, pero… ¿no es el boca a boca el principal medio de promoción en el mundo de la lectura? Solo hemos de ver lo que está sucediendo ya en el mundo de la música, que las discográficas van a remolque de YouTube o Spotify.
Es verdad que es mucho más fácil escuchar una canción que un amigo te envíe que leerse un libro. Pero tengo que reconocer que el ochenta por ciento de las novelas que me he leído a lo largo de mi vida han sido por recomendación de un amigo y no por la palabra de ningún crítico o por el consejo de un anuncio. Así que yo voy a confiar en eso.
Por tanto la industria va a intentar por todos los medios frenar ese negocio. Pondrán el ebook a un precio con el que el libro clásico pueda competir sin entender que son dos productos diferentes. Al que le gusten los libros no va dejar de comprarlos ni que el ebook sea gratis. El resultado será que, como pasó con la música, la gente se acostumbrará a descargárselos de páginas para compartir archivos. Intentarán usar todo el poder conseguido durante el tiempo en que su paradigma era el vigente para intentar frenar el instinto legítimo de las personas de compartir lo que les gusta. Pero no lo conseguirán, no hay que olvidar que Internet se creó con el objetivo de impedir que nada pudiera evitar que un mensaje saliera y llegara a su destino. Podrán bloquear un sistema, pero automáticamente nacerá otro, podrán poner sistemas anticopia, pero no existe ninguno que pueda resistir la presión de una comunidad de millones de personas. Se obcecarán intentando inútilmente cambiar la realidad como la mosca chocando una y otra vez contra el mismo cristal. Con eso solo empeorarán las cosas y dificultarán la salida de nuevos modelos de negocio, finalmente o se adaptarán o desaparecerán.
El caso del audiobook como formato digital que es se va a encontrar con los mismos problemas comerciales que el ebook y no me voy a repetir. Pero sí hay unas cuantas cosas que explicar sobre él que no se pueden aplicar al ebook.
Creo que a mucha gente le gusta que le lean, a mí me gusta mucho, sin embargo si no habéis vivido en Estados Unidos es muy probable que este sea el primer audiolibro que oigáis. Es posible, incluso, que hayáis escuchado alguna vez una radionovela, con música, diferentes actores que interpretan, sonidos que ilustran la narración, etc., pero que el escritor de un libro se siente delante de un micrófono y os lea la novela como os la leería un amigo, eso es poco probable.
Le he estado dando vueltas a la razón por la que en el mundo latino el negocio del audiolibro es prácticamente inexistente. Hace unos cuantos años, bastantes, vi un intento de sacar audiobooks, recuerdo en concreto el primer libro de Harry Potter, el formato era en caset y cedé y, claro, venía en formato audio, o sea, para una novela se requerían como diez casetes o cedés y el precio, por consiguiente, era desorbitado. No tengo cifras ni sé más de esto que lo que acabo de contar, pero apostaría una cerveza a que fue un fracaso absoluto, lo apostaría por el precio, lo apostaría por el formato y lo apostaría por que si no fuera así habrían muchos audiobooks en el mercado.
En Estados Unidos el negocio de los audiolibros es uno de los negocios que más a crecido en los últimos diez años, ¿cómo es que no a tenido un contagio en el mercado latino? Creo que ha sido por la cobardía de las editoriales. Como con el ebook, ese no es su negocio. El formato ideal es el mp3 que te permite meter diez horas de audio en un cedé o venderlo directamente por Internet. La industria española tiene pánico a este formato porque lo mismo que lo hace ideal para vender por Internet lo hace ideal para compartir en la red.
Creo que la existencia futura de estos dos formatos van a mermar seriamente la edición de libros tradicionales, aunque por ahora la experiencia me está llevando la contraria. En Estados Unidos en el año dos mil nueve el mercado digital del libro suponía un tres por ciento del total, en el año dos mil diez todo apunta que la cifra está en el nueve por ciento, pese a eso la venta de libros impresos también está creciendo.
Ahora una vez contextualizado un poco mi pensamiento os explicaré como va ir esta edición.
Tengo que reconocer que no me apetecía en absoluto empezar a mandar manuscritos a editores y agentes esperando a ver si alguno de ellos se dignaba a leerlo, como dice Salomón Roídra –la idea de un editor con ochenta manuscritos encima de la mesa se me hacía muy real. –Las leyendas que circulan sobre grandes best sellers que se pasaron años dando vueltas por despachos de editores sin que nadie les hiciera caso o la mismísima historia de «La conjura de los necios» de John Kennedy Toole, que no tiene nada de leyenda, me desesperaban antes siquiera de intentarlo. También me molestaba mucho la idea de que fuera un editor y no yo el que decidiera el aspecto final de mi libro basándose en cuestiones de marketing. Esto sumado a lo que ya arriba os he comentado me hizo decidir por otro camino.
Así, gracias al diseño y maquetación de Daniel Montes, la corrección de estilo de Ana María Aguedo, la edición de audio de Coco y el «dedito» e innumerables trabajos de Erika Jaramillo, Motor origen ha visto la luz como libro de autor. Esta edición persigue unos objetivos:
El primero es que respeta mi ideología, he escrito mucho sobre la estupidez y la poca utilidad que tiene el copyright, por tanto todo lo que yo escribo está bajo licencia Creative Commons. Criminalizar a tu lector llamándole pirata, a una persona que se digna a pasarse muchas horas escuchando una historia que tu le cuentas y que disfruta de ella no me parece justo. Y me parece malvado pretender convencer a las personas de que compartir lo que les gusta con los demás es algo negativo. Si bien es cierto que el hecho de que compartan mi obra, aparentemente me perjudica, que no creo que lo haga, no querría yo vivir en un mundo donde las personas guardan todo lo que tienen para ellos sin compartir ni siquiera lo que no les cuesta nada hacerlo. Muchos de los grandes abanderados de los derechos de autor restrictivos hubo una época se llamaron así mismos de izquierdas, y algunos tienen el morro de seguirse denominando así.
Segundo, como he dicho antes, somos fetichistas, nos encantan los objetos, les damos un valor simbólico y pasan a ser importantes para nosotros. Es por eso que para mí es importante generar un libro acabado, pensar en la portada, en la tipografía y en una imagen gráfica que unifique toda mi obra. No quiero decir que yo haya hecho todo eso, Daniel Montes es el artífice de todo lo que tiene que ver con la edición, pero nos hemos sentado y hemos pasado mucho rato decidiendo como iba a ser, es por este motivo que yo siento este libro como algo mío, más allá de la historia que se narra en ella.
El margen de beneficio de venta por Internet es increíblemente más grande que vendiendo a través de los cauces tradicionales. Eso me permitiría sobrevivir vendiendo dos o tres mil ejemplares al año, cosa impensable a través de distribuidora. Si lo consigo el éxito es doble. Por un lado conseguir comer de tu primera novela sin pasar por la industria es algo que, ha día de hoy, parece muy difícil, por no decir imposible, aunque todo es imposible hasta que alguien lo hace. Y segundo, creo que si lo consigo no me costará mucho entrar también en los circuitos convencionales. Con el tipo de edición que yo hago desaprovecho casi totalmente el mercado tradicional, si yo fuera una editorial no desperdiciaría la oportunidad de aprovechar ese hueco que yo dejo, sobre todo teniendo en cuenta que el libro ya funciona en Internet.
Mi intención para el futuro, no sólo de este libro, sino de futuras ediciones es negociar los derechos de Internet aparte de los normales. Puede que una editorial compre los derechos para sacar una edición completamente diferente de este libro. Puede que saquen la misma edición o que yo mismo trabaje con alguna distribuidora, pero por poco que pueda siempre habrá una edición de todas mis novelas pensada por mí y con mi imagen gráfica. Pienso escribir muchos libros y me gustaría que cuando alguien los ponga todos juntos en una biblioteca generen una imagen hermosa.
Y si habéis llegado hasta aquí, está claro que no sois como yo o que ya habéis acabado la novela y os ha gustado. Es la única situación en la que me leo el prólogo. En todo caso lo doy por terminado y espero que disfrutéis o hayáis disfrutado de Motor origen.

Vicens Jordana

Agradecimientos

Por orden de aparición a los primeros que me toca agradecer su ayuda es a mis padres, también a Erika, porque aguantarme a mí no es fácil, a Daniel Montes y al estudio el senyor cargol, a Ana María Agudelo, a Coco y al estudio Parashuts, a Dani Julian, a Lina Castañeda y a todos los lectores que se enfrentaron a manuscritos sin corregir y que me dieron los ánimos suficientes para cometer la temeridad de editar esta novela.
También agradezco por adelantado a todos los amigos y lectores que desde las redes sociales, dentro y fuera de Internet, me ayudarán a difundir este libro.
Ah, y me olvidaba de la persona más importante de todas, a ti, que la vas a leer y vas a dar sentido a muchos años de trabajo.

Me gustaría dedicar esta novela al Pilar Bonatti.
Los que tuvimos la suerte de ascenderla siempre
la recordaremos…
Porque las rocas cobran vida cuando las escalamos,
también, como nosotros, pueden morir.

16 thoughts on “Prólogo Motor origen

  • Buena suerte con la autoedición… me da que la vas a necesitarla. No creo que te dejen triunfar, sería la demostración empírica de que toda una industria está abocada a desaparecer.

  • Lo cierto es que me encantaría que hicieran algo para impedirlo, la verdadera dificultad de todo esto es conseguir que la gente te conozca y quiera comprar tu obra. No me vendría mal un poco de publicidad extra, como decía Dalí, lo importante es que hablen de ti, aunque sea bien.

    A parte de eso gracias.

    pd: y tranquilos si no lo demuestro yo lo hará alguien más, pero esto es imparable.

  • Me ha encantado tu prólogo, así que lo he enviado a menéame, para ayudarte un poco con la publicidad extra. A ver si conseguimos llegar a portada.

    Seguiré entrando por aquí de vez en cuando, para leerte.

    Un saludo.

  • Gracias Ana, por lo de Menéame. Lo cierto es que todavía no he empezado la promoción, estaba esperando a la semana que viene que se supone tendré la portada de las dos novelas y una fecha definitiva que espero que sea a finales de febrero, pero siempre es bueno que te lean, al fin y al cabo en internet todo va siempre en progresión geométrica y cuando antes se empiece mejor.

  • Más que prologo lo que necesitas es cambiar el tipo de Font de este Blog.
    La font “Times New Roman” ya no la usa ni el BOE.

    Por otra parte si quieres hacer publicidad de algún libro tuyo, solo tienes que pasarlo a
    formato .PDF . Primero se hace en Word en formato personal a 9×11,7 cm y margenes
    laterales de 0,1 cm para que salga perfectamente legible en un eBook Reader de 6 Pulgadas.
    En cuanto a letra te aconsejo la calibri o la Arial, Tahona, etc.

    Todo esto lo puedes hacer tu mismo. Y hasta lo puedes poner en un sitio de intercambio.
    En http://WWW.EXVAGOS.ES, sección de “lectores electronicos” te enseñan como hacerlo e
    incluso ponerlo allí mismo. Tambien está VAGOS, TARINGA, Etc. Etc. donde puedes ponerlo.

    Ah… ¡No se si la SGAE paga a los “artistas, actores, escritores, Etc”. solo por hacer algo, como escribir un libro, y registrarlo poniendole Copyright.!

    ¡Suerte… Que te vaya bonito.!

  • Hola “español del montón”, gracias por los consejos. Lo de la tipografía, sí, reconozco que está un poco obsoleta, pero es la que venía con el formato del blog y no sé cambiarla. Además, aunque la cambie seguirá diciendo lo mismo que es lo que importa.
    El 15 de marzo saldrá la novela a la venta en papel y con un cd en el que estará el audio en mp3, el texto en pdf para ebook y din a4 columnado para imprimir y en epub. En ese momento todos estos formatos yo mismo los colgaré en vagos y unos cuantos sitios más.
    Por ahora lo que hago es intentar participar de forma constructiva en algunos comentarios de blog y de paso informar un poco de que existe este sitio.
    Sobre lo que paga le esgae por poner copyright, pues yo creo que no te dan ni un duro. En todo caso para mí es irrelevante por que ni esta novela ni las otras están, como ya digo en el prólogo, bajo copyrigt, sino en creativecommons.

  • No dudes que Internet te devolverá el bien que le haces con creces, porque Internet somos muchos que creemos que hay otra manera de hacer las cosas, de compartir , de vender y comprar, de relacionarnos y sobretodo de acceder a la libertad y a la cultura, mucha suerte con tu libro.

  • Ten en cuenta que una cosa es el “registro de la obra” y otra cosa es la “licencia de la obra”.

    CreativeCommons es un conjunto de licencias de las que tú eliges una. “Todos los derechos reservados” es otra licencia posible.

    Independientemente de lo que elijas, el “registro de la obra” es la operación que permite, en caso de (por ejemplo) litigio por plagio, demostrar que tú eres el autor de esa obra.

    No soy un experto en el tema, pero buscando he acabado encontrando esta web:
    http://es.safecreative.net/faqs/%c2%bfsafe-creative-y-creative-commons/

    [No conozco de nada a los de safecreative, pero parece que entienden el problema del registro y ofrecen una solución]

    Mucha suerte!

  • Gracias kasumi, espero que te guste. Respecto al proyecto fuera de serie, ya me estoy leyendo todo, parece interesante y está en la linea de edicions2.0 que es la editorial que publica mis novelas y que estamos construyendo. La ventaja en este medio es que las diferentes iniciativas que surjan en una linea determinada suman y no restan entre sí.

  • Gracias Zeehio. Tienes razón, el registro solo ofrece una prueba en caso de juicio de que en una fecha determinada tu dijiste que ese texto era tuyo. Si quiero me puedo ir al registro de la propiedad intelectual y registrar los pilares de la tierra que nadie me lo impedirá.
    Hay otras maneras de registrar una obra, por ejemplo: te la envías a ti mismo por correo certificado y nunca abres el sobre, el matasellos cuenta también como una prueba igual que el registro. En caso de litigio, sería el juez el que abriera el sobre demostrando que tu en tal fecha ya poseías esa obra. Una publicación de una obra es también una prueba irrefutable, porqué la imprenta tiene que mandar siempre unos ejemplares para el deposito legal. O el isbn que es un registro mundial de obra.
    En todo caso lo importante es que según la ley la obra es del que la crea y no del que la registra, eso solo es una de tantas maneras de demostrar que tu eres el creador en caso de juicio.
    Pero hay que decir que en el registro de la propiedad intelectual tus obras quedan rejistradas por defecto con todos los derechos reservados… o al menos así te lo explican los funcionarios que allí trabajan.
    Reply

  • jodeeerrr! a veces alucino con la sincronidad. Con las casualidades, que cada vez más pienso que son “causalidad”
    Y es que puse en el buscador “democratilandia” y encontré unos comentarios tuyos en facebook:
    http://www.facebook.com/group.php?gid=372486121300&v=wall

    Lo que ocurre es que tu “democratilandia” es la realidad presente. La mía, y creo que la de muchos, es la que anhelamos.

    si tienes tiempo y ganas… echa un vistazo a este texto:

    http://www.lepeonline.es/foro/democratilandia-un-dia-cualquiera-t2947.html

  • Hola Edmund, la noche muy plácida en Ayamonte, y con servicio de despertador, dos guardas del puerto, jaja, los pobres no se atrevían a despertarme, yo ya estaba despierto y escuchaba toda la conversación. despiértalo tú, no hazlo tú, fueron muy educados.
    sí la vida es un pañuelo, abrí es grupo hace años pero no cuajó, demasiados frentes abiertos. quien mucho abarca poco aprieta. luego me miro el link que me has dado y te digo algo.
    Un abrazo, y recuerdos para Eduardo

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