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El 99,9% de todos los animales que han poblado esta tierra han tenido una muerte con dolor, nosotros mismos tenemos muchas posibilidades de morir con dolor, un accidente, una larga enfermedad o simplemente la vejez. A mí eso no me importa demasiado, preferiría una muerte indolora, por supuesto, pero lo que en realidad me preocupa no es como morimos sino como vivimos. La sociedad occidental está obsesionada por la muerte y en esa obsesión desprecia la vida.

En una sociedad que ha conseguido dominar la naturaleza en casi todos sus ámbitos, la idea de la muerte, algo inevitable, nos aterroriza, sobretodo si es violenta y antes de tiempo. Ese miedo nos está impidiendo vivir la vida con la intensidad que merece. Para mí la vida es la oportunidad que se le da a un trocito de universo para durante un corto tiempo ser consciente de sí mismo. Esa oportunidad es tan preciosa que desperdiciarla o vivirla con menos intensidad por miedo a un final prematuro y doloroso me parece un crimen.

La vida es algo que fluye, largo y complejo, casi imposible de plasmar en una fotografía o un titular, en cambio la muerte sucede en unos instantes, es concreta y fácil de retratar. No habrá un periódico que saque una noticia que nos cuente que cinco personas llevan desde que nacieron una vida de mierda, sin embargo si nos cuentan que cinco jóvenes murieron en un accidente de tráfico. Nos preocupa la muerte dolorosa de los animales en los mataderos, pero no lo hace tanto las condiciones de vida a la que les someten en cubículos ínfimos durante toda su vida. La muerte de tres mil personas en unas torres que se caen nos importa más que el sufrimiento diario de millones de personas.

Esta obsesión está afectando nuestro cotidiano, cada muerte sensacionalista en los medios recorta un poquito nuestra libertad y nos impide vivir la vida con la intensidad que merece. Los niños ya no pueden jugar solos, ya no se pueden subir a un árbol o jugar a exploradores en medio del bosque; ya no podemos salir, beber y drogarnos, es peligroso; necesitamos carnets para practicar actividades peligrosas, este verano un crío con camiseta de la cruz roja pretendía prohibirme bañarme en el mar porque había bandera roja, ¡ja!; no comas carne, no corras, no te drogues, no folles, no te diviertas que seguro que o no es saludable o es peligroso, vive muchos muchos años aunque sean unos años de aburrimiento y monotonía.

Y yo digo: que se vayan a la mierda, yo pienso vivir sin pensar en la muerte y cuando ésta llegue, sea hoy, esta tarde, o dentro de cien años, no me importará porque me iré con la sensación de habérmelo pasado bien, de haber hecho un buen uso de esa extraña propiedad que se le da escasas veces a la materia y a la que llamamos vida. Espero que mi último pensamiento sea: ha valido la pena. Una última idea para que os deis cuenta de como vivís. Cuando los días y las semanas pasan veloces y los años despacio estáis viviendo con intensidad; cuando los días y las semanas son interminables y los años parecen instantes estáis desperdiciando la vida.

Vicens Jordana

30 de octubre de 2010

3 thoughts on “Voy a morir, lo sé y no me importa porque ahora es el momento de vivir

  • explicar la vida nos ha llevado toda una vida…en vano(?). Y tu vienes y dices sobre ella ” Esa extraña propiedad que se le da escasas veces a la materia…” sin querer perder tiempo en explicarla. Eso me gusta porque humildemente nos pone en la categoría que ocupamos: cosas.

  • Jajajajaja….. cuantas veces me e oido ese comentario……. Joder Wild vives la vida que parece que se te acabe mañana, jajaja que gran verdad, mañana, SI, se te acaba la vida y no te enteras de que te has muerto. Que ironia tan graciosa.

    Wild

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