Vida: Estado de actividad funcional propio de la materia organizada.
Conciencia: Conocimiento que tiene el hombre de sí mismo, de su existencia , de la existencia de las cosas y de sus actos.
Organismo: Conjunto de órganos que constituyen un ser viviente.

Somos seres vivos con conciencia de nosotros mismos y de lo que nos envuelve. O eso creemos. Que tenemos conciencia de nosotros mismos me parece indiscutible. Sobre lo que ya no estoy tan seguro es sobre el hecho de que tengamos conciencia de lo que nos envuelve. Evidentemente existe una percepción del mundo, ¿pero no es esta percepción parte de uno mismo?
Todo concepto que yo pueda recrear sobre el mundo que me envuelve sucede dentro de mi y aislado de ese entorno “real” que yo creo ver. En realidad nosotros, en mi caso yo, somos unos seres encerrados en un despacho sin ventanas. Nacimos ahí, crecimos ahí y moriremos ahí. El fax, el teléfono, la radio, la televisión y el periódico nos mantienen en constante comunicación con el exterior. Con un exterior que nosotros jamás hemos visto, un exterior que ni tan siquiera podemos imaginar, ver, porque somos incapaces de procesar un formato diferente al que siempre hemos tenido: fax, radio, televisión… No creo que estuviéramos preparados para la verdadera realidad. Por tanto podría afirmar sin muchas dudas que yo tengo conciencia de mi y de lo que sé, o mejor, de lo que creo saber.

Lo que yo creo saber y la realidad que me rodea puede no tener nada que ver.

Yo habito en el interior de mi mismo, quizás en algún lugar recóndito de mi cráneo en alguna especie de cúpula oscura donde gracias a la información que nos llega de nuestros sentidos y ayudados por nuestro cerebro proyectamos el reflejo de nuestro mundo, nuestro planetario particular. Espectros de casas, coches, amigos, amores, olores, caricias y mundo en general, a los cuales nuestra mente a otorgado el rango de realidad.

Cada hombre un planetario, cada planetario un mundo, cada mundo una conciencia.

¿Cada conciencia una vida?

Vida, cuando busqué este curioso apelativo en el diccionario me llevé una grata sorpresa, pues su definición me viene perfecta para explicar mi reflexiones sobre ella.

De entrada es importante diferenciar entre conciencia y vida es posible que toda vida vaya unida a una conciencia, pero la realidad es que yo no tengo pruebas de que este enunciado sea verídico ni tan siquiera las tengo de que vosotros que me estáis leyendo tengáis realmente conciencia, igual que vosotros tampoco tendréis la certeza de que yo la tenga… tengo indicios, muchos indicios, el comportamiento que provoca mi conciencia es muy similar al comportamiento que tienen otros seres que me rodean y que me hacen creer que ellos también como yo tienen conciencia. Pero jamás tendré realmente conciencia plena de su conciencia. Parece un galimatías pero en el fondo es así.

Como sabemos que existe vida en un organismo. Parece ser que las dos principales características de la vida sean la organización y la funcionalidad. Organización ¿con cuál fin? parece evidente, para funcionar. Y funcionar ¿para qué? para seguir funcionando.

La manera de seguir funcionando parece que esta basada en el crecimiento. Un ser crece siempre todo lo que puede, y si no crece él, crece su especie. Es decir se reproduce. Cuando hablo de crecer no sólo me refiero en tamaño si no en todo lo que sean cualidades que ayuden al ser en cuestión a desempeñar la tarea fundamental para la que vive, sobrevivir el y su especie.

Aumentar la rapidez o la inteligencia, ser más grande o más pequeño, más duro o más blando. Crecer siempre en una dirección que te ayude a sobrevivir. También es importante ser guapo, o tener los colores más hermosos, o pelear mejor o cantar más alto, la cuestión es conseguir ser atractivo para perpetuar la especie, incluso sin ser biólogo estoy seguro de que en los seres hermafroditas o los que se reproducen por mitosis, también el individuo vive una carrera cuya meta sea la máxima optimización de sus funcionalidades. O sea crecer y reproducirse.

Sabemos que un organismo está vivo por su lucha por la supervivencia y su necesidad de reproducirse. Creo que este enunciado aparentemente tan obvio tendría que ser analizado de una manera mas profunda y desde una perspectiva lo más abierta posible. Parece que hemos dado por hecho que la vida tiene que ver con la materia, pero ¿y si no es así?. Un organismo está vivo o no si sus pautas de funcionamiento están orientadas a las características básicas de la vida. Pero si eso es así chocamos frontalmente con una conclusión la vida no se encuentra en la materia si no en las pautas de comportamiento de esta. Para que nos entendamos el hecho de que yo este vivo no depende de mis órganos sino de la comunicación entre ellos, de sus pautas de comportamiento la vida no es la cosa que se mueve la vida es el movimiento. Es como si nuestro cuerpo fuera el ordenador y la vida fueran los programas. Yo soy un programa que funciona en un cuerpo humano. No estoy hecho de materia ni tan solo de energía pues yo soy las pautas de funcionamiento de mi cuerpo. Desde el día que nací hasta hoy a mis 31 años debo haber cambiado la totalidad de la materia de mi cuerpo unas cuantas veces y sin embargo yo sigo creyéndome el mismo y no tengo la sensación de haber muerto. Me podrías cortar un brazo y sustituírmelo por uno de plástico y yo seguiría siendo el mismo. Podrías hacer lo mismo con cualquiera de mis órganos y yo seguiría siendo yo, incluso creo que podrías cambiarme el cerebro por uno de plástico si funcionara igual que el antiguo seguiría siendo yo. Para una mente humana como la mía diseñada para ser funcional en un mundo natural le es muy difícil la comprensión de la existencia de algo que realmente no existe pues se trata más de un suceso que de algo material. La vida, la paz, la tristeza, yo, la muerte, un salto… – coche, casa, cuerpo, agua, ojos, cerebro… dos reinos diferenciados.

¿Pero entonces mi cuerpo no está vivo? Si que lo está. La vida se organiza sobre la vida. Yo me entiendo a mi mismo en un formato llamado cuerpo, este formato evidentemente está vivo. Pues sigue los preceptos básicos de la vida y desarrolla cualidades para auto protegerse muy a menudo incluso en contra de nosotros mismos. El miedo puede dominarnos y hacernos actuar en contra de nuestros propios principios. La necesidad de sexo puede superar nuestra conciencia. Y así una infinidad de aspectos en los que parece que nuestro cuerpo se nos ponga en contra. Así mismo las pautas a las que yo llamo cuerpo dependen de otras pautas a las que podemos llamar sistemas u órganos y estos a su vez dependen de las células.

¿Tiene conciencia una célula? Evidentemente si la tiene somos incapaces de comunicarnos con ella. Pero es importante no olvidar que el hecho de que no tengamos pruebas de que la tenga no es una prueba de que no la tenga. La conciencia puede existir en muchos formatos. De entrada nuestra conciencia se nutre de procesar sucesos. Estos sucesos los obtenemos de testeos constantes del entorno y de nosotros mismos pero estos testeos tienen una cadencia. Si algo sucede muy deprisa ya no podemos testearlo. Si algo sucede muy despacio tampoco. ¿Cómo sabemos que una mosca doméstica no procesa en su semana de vida tantos momentos como nosotros en 80 años. Si un olivo que vive 2000 años mantuviera una conversación filosófica con el olivo de al lado. Nuestra vida transcurriría entre el buenos días y el cómo te has levantado esta primavera. Evidentemente la comunicación entre esta conciencia y la nuestra es básicamente imposible igual que lo es con una de nuestras células. Os imagináis discutiendo con un glóbulo blanco, no, verdad? Pero y si nosotros también fuéramos parte de una vida más amplia.

Igual que el glóbulo blanco, si tuviera conciencia no creo que se percatara de su pertenencia a un ser vivo más amplio nosotros sin percatarnos de ello podemos formar parte de un ser vivo mayor, o de muchos. Por poner un ejemplo fácil, la raza humana, o gaya, o más grande tipo el universo, pero hasta ahora he puesto ejemplo sencillos pues he hablado de vidas en seres consensuados como vivos. Pero vidas se podrían encontrar en otros formatos. Ejemplo: La burocracia. La burocracia funciona como una forma de vida y cumple perfectamente las normas exigidas para ser un ser vivo, organización y funcionalidad.

Yo tengo departamentos separados entrenados para realizar ciertas funciones que se requieren para sobrevivir. Mis manos están entrenadas para coger al vuelo una piedra que cae igual que el departamento tal de la seguridad social esta preparado para recoger los formularios 302, 506 y 108. Pero un día yo tengo que recoger un palo que cae, como es una situación excepcional mi mano no sabe recogerlo y se le cae, evidentemente mi mano sabe pensar pues para coger una piedra le es necesario pensar y tomar decisiones sin consultar con el cerebro. Entonces porqué se le cae el palo. Porque el cerebro no ha dado los medios a la mano para pensar en ese sentido. Si la situación empieza a repetirse a menudo el cerebro entrenará a la mano para poder pensar en cómo coger un palo.

Un día llegas a la seguridad social con un problema nuevo que resulta que no encaja en el formulario 302, 506, ni en el 108 lo más probable es que te vuelvas a casa sin solución y con la sensación de que en el departamento tal son imbéciles. Muy bien, pero si de repente empieza a llegar gente con el mismo problema que tú, unos mecanismos darán la voz de alarma y este problema empezará a subir en el escalafón hasta llegar al lugar encargado de crear nuevas soluciones. Cuando vuelvas a la administración pude ser que te encuentres el formulario 802 que sirve para tu caso pero claro eso sólo sucederá si tu caso es muy común.

Es decir, una organización cualquiera puede comportarse como un ser vivo, ¿Pero cómo un ser vivo puede desarrollar una conciencia? Si hemos aceptado que un árbol puede tener una conciencia de otro tipo por qué no la burocracia. En esa forma de vida nosotros seriamos las células incapaces de concebir la existencia de una conciencia superior y mucho menos de comunicarnos con ella. Aunque probablemente si existe esa conciencia sea esta también parte de una mayor.

Como reflexión estaría bien que miráramos a nuestro alrededor para darnos cuenta de que cualquier organización, desde la familia, hasta un club de fútbol se comporta como un ser vivo y sigue las pautas de la vida.

El orden y el caos, es la vida lo que domestica la entropía. Parece obvio que todo tiende al caos y si no que se lo digan a cualquier ama de casa. Todo parece romperse mucho más fácilmente de lo que se construye, el desorden crece sin control en cualquier acción que realicemos. Claro que bajo esta premisa el mundo no debería existir y mucho menos el universo. Todo está extremadamente ordenado, todo funciona de una manera metódica y extremadamente sincronizada. Y en cambio sigue tendiendo al caos. ¿Es una paradoja?, quizás.
Por contra la vida tiende a organizarse se estructura en pautas increíblemente complejas y ordenadas y no sólo eso tiende a ordenar su entorno. La vida parece generar orden. Una ameba puede coger el desorden de su alrededor, lo capta como alimento, lo asimila y este desorden acaba por convertirse en otra ameba es decir la vida transforma el caos en orden.
Parece que esto podría explicar que la tierra no se haya destruido, no se haya convertido en una especie de masa uniforme de caos. Pero y fuera de aquí que pasa. Quién pone orden en el cosmos.
Y por debajo de aquí qué pasa, quién pone orden en el átomo.
Parece que en el apartado anterior a quedado más o menos clara la idea de que una forma de vida no tiene porque estar atada a un entorno biológico, ya puestos a imaginar, que tal esto.
Una comunidad cerrada de individuos que se comunican entre ellos, que interactúan entre ellos, que en sus interacciones cumplen una función de protección de su comunidad, se agrupan en pequeños grupos extremadamente sólidos y estos a su vez lo hacen en grupos mayores y a su vez en otros mayores hasta crear una sociedad tremendamente organizada que se protege a si misma. Cuando más pequeña es la comunidad más fuerte es el vínculo entre sus individuos. Digamos familia, ciudad, cultura, raza, especie. O digamos átomo, molécula, ladrillo, casa, mundo. Cuando más grande es una comunidad más fuerza tiene para atraer hacia ella a comunidades más pequeñas e integrarlas en su estructura, es decir, crecer, a esto le llamamos gravedad.
Hubo una época en que el hombre se creyó único y centro del universo. Gracias a Dios esos tiempos pasaron y ahora parece que la mayoría de la gente tiene claro que somos un animalito más. Pero seguimos sintiéndonos especiales por el hecho de estar vivos. Me imagino que plantear la vida como algo general y nada excepcional es algo sacrílego. Evidentemente la idea no es mía. Ya los hindúes hace miles de años hablaban de un ser llamado Braman que estaba formado por el conjunto de todas las cosas. Pero concebir la vida como un concepto global, un universo vivo y lleno de vidas llenas de vidas creo que sigue siendo una herejía.
La vida y el caos mantienen un equilibrio constante. El caos es la muerte una organización se destruye, deja de funcionar, se desordena, pero otra estructura la asimila y la organiza le da vida la ordena y así se mantiene este equilibrio aparentemente mágico, pero que no lo es y más adelante explicaré porqué el equilibrio parece dominarlo todo en el universo.
Estoy hablando sobre la vida y el caos como sucesos. Y he aquí cuando chocamos con otro gran tema de reflexión. Suceso = tiempo. Parece que haya descubierto la sopa de ajo. Pero hay que tener en cuenta que a veces las cosas mas obvias desembocan en grandes razonamientos. Cuando Newton le dijo a un campesino que la tierra atraía a las cosas seguro que el campesino pensó que ese señor era tonto. Porque no son los sucesos los que provocan el tiempo sino el tiempo el que provoca los sucesos.
La noria de percepción del tiempo.
A partir de ahora ya voy a rayar la locura. Basándome en datos puramente circunstanciales sobre lo que he podido leer sobre física en algún artículo, más lo que remotamente me ha parecido escuchar por la televisión o la radio y sin ser capaz de aportar ningún tipo de documentación ni prueba al respecto voy elaborar una teoría unificada que explique más o menos que sucede en el universo y porqué existe. No tiréis este ensayo a la basura todavía. Si no os hace pensar como mínimo quizás os hace sonreír.
De entrada hay que partir que nuestra visión del mundo es más funcional que real. Eso quiere decir que está pensada para solucionar los problemas relacionados con la comida, el sexo y la supervivencia, y no para hacerse preguntas absurdas que no tienen ninguna utilidad. Pero que le vamos hacer en algún momento de la evolución los seres humanos desarrollamos una extraña anomalía mental que hace que nos comamos el coco con cosas poco prácticas para las cuales ni nuestro cerebro ni nuestros sentidos están preparados.
El mundo es lo que es para nosotros. Todas las palabras y frases que yo pueda emplear están pensadas para recrear este mundo. Usarlas para intentar explicar algo que escapa a nuestros sentidos tiene su dificultad, pero ahí vamos:
Me gustaría que en un ejercicio extremo de imaginación viéseis a cada hombre como una noria. Esta noria giraría gracias a la corriente de un río. Supongamos que este río es el tiempo. Un tiempo que fluye a 300.000 kilómetros por segundo. Nuestra percepción del tiempo se basa en una especie de testeos que se producen cada vez que una pala en concreto de la noria toca el río. Para nosotros la capacidad de percibir el tiempo está basada en la velocidad de rotación de nuestra noria. Las norias de los humanos son todas más o menos igual de grandes. Pero no todas las norias tienen porque serlo. Quizás la noria de una mariposa es diez veces más pequeña que la nuestra resultando así que su percepción del tiempo es diez veces más rápida, pues gira diez veces más deprisa. Lo mismo podría suceder con un olivo, podría ser que él tuviera una noria diez veces más grande que la nuestra con su consecuente percepción del tiempo más lenta. Todo ser vivo o no tiene su noria. La diferencia entre lo vivo y lo inerte sólo estaría en la percepción del tiempo, algo inerte no tendría percepción.

Nuestro movimiento se produce siempre en el río del tiempo. Es importante apuntar que el fluir del río siempre es desde nosotros hacia afuera. Si, ya se que parece imposible pero recordar que no existen sólo las tres dimensiones en las que nuestros sentidos se mueven y que las leyes del movimiento en un mundo multidimensional bien podrían permitir este efecto.

Bien, pensando esto, es obvio que cuando nosotros nos movemos el tiempo se debería alterar para nosotros. Es como si tu movieras la noria río abajo, la velocidad a la que el río hace girar sus aspas disminuiría y esto le sucedería a todas las norias por igual independientemente de su tamaño. En la vida real la increíble velocidad a la que pasa el río hace que este movimiento sea imperceptible. Pero si un hombre volara a la mitad de la velocidad del tiempo hacia delante su tiempo pasaría también la mitad de deprisa pues su noria daría la mitad de vueltas en relación a los que están parados, haciendo así que para él un mes de todos los demás representaran sólo quince días. Qué pasaría si la velocidad de este fuera la velocidad del tiempo, su noria se detendría pues relativamente a él, el tiempo estaría parado como cuando nos movemos a la misma velocidad que un tren este parece haberse detenido.

Claro que esto querría decir que si pudiéramos movernos a más velocidad que el tiempo nuestra noria empezaría a girar hacia atrás cosa bastante paradójica pues podríamos llegar a un sitio antes de salir. Es decir en algún momento estaríamos en dos lugares a la vez. Parece imposible porque en nuestra aparente realidad esto nunca ha sucedido, evidentemente todo en esta vida es imposible hasta que se encuentra una manera de hacerlo posible. Para poder tener nosotros conciencia de algo así tendría que suceder que fuéramos capaces de acelerar algo hasta la velocidad del tiempo, superarla y luego hacerlo regresar a la tierra. Para nuestro estado tecnológico actual pese a mis pocos datos me atrevo asegurar que es imposible. Pero puestos a plantear situaciones hipotéticas si un ser vivo realizara este viaje en un momento determinado justo antes de marchar se encontraría a sí mismo el problema sería que ninguno de los dos sabría quién es el que ha llegado y quién es el que se va, pues no sólo el tiempo habría ido hacia atrás sino que su percepción del tiempo también de tal manera que los dos se encontrarían en el mismo momento de percepción, así que los dos seguirían hacia adelante con sus planes originales creyéndose los dos el individuo original, total que después habría tres en la misma situación que actuarían como el individuo original así que después habría cuatro y después cinco y así sucesivamente es decir que si un día os giráis y de repente os encontráis rodeados de una infinidad de vosotros mismos es que estáis a punto de hacer el viaje más rápido de vuestra vida.

Claro, que si algo girara en rotación a una cosa a unas velocidades altísimas resultaría esta cosa cruzándose consigo misma. Nosotros tendríamos perspectiva total de lo que estuviera sucediendo, pero claro no entenderíamos nada. Imaginar una bola girando aleatoriamente alrededor de otra bola por encima de la velocidad del tiempo. De entrada nos sería imposible calcular cuál será en ningún momento la situación de la bola pues las percepciones que tenemos no son correlativas en el tiempo, sin correlación temporal es imposible hacer una predicción. También se daría otro fenómeno curioso podríamos calcular todas las posibles posiciones de la bola y constatar que en todas ellas está la bola. Es como cuando hacemos girar una bola muy rápido con un cordón que al final la vemos en todas partes. Este fenómeno me resulta casualmente parecido a las cuatro cosas que he oído sobre la cuántica. Claro que yo he oído muy poco. Pero podría ser que este fenómeno de rotación se diera en partículas muy pequeñas tipo al electrón. ¿No?

Cuando ahora miro el cuadro que cuelga de la pared de mi comedor casi que ya no veo un cuadro, veo millones de partículas hiperpequeñas girando a velocidades impensables sobre sus núcleos. Y me pregunto que impide que el cuadro se disgregue. Y me imagino una estructura, es decir unos electrones cambiando de un núcleo a otro con algún tipo de norma por algún tipo de razón. Y todos negándose a separarse protegiendo su estructura. O dicho de otra forma una estructura intentando sobrevivir.

Pero si el cuadro se rompe ya no vuelve a unirse. Quedan pequeños pedacitos de cuadro pero que no son cuadro. Son cristal, y si lo partes muchas veces me imagino que llegarás a las moléculas, los átomos, los protones, los cuarks, y llegará un momento en que tendrás que decir: medio cuark, medio medio cuark , medio medio medio cuark y así hasta donde. Dónde está el final del camino. Cuando era pequeño y me estaban enseñando a dividir en tercero de básica. Un profesor me dijo que 10/0 = 0, claro yo esto no lo veía nada claro justo el día antes me habían enseñado a hacer la prueba de la división y yo había creído entender porque funcionaba. De tal manera que lo que me estaban diciendo ahora no me cuadraba 0*0 seguro que no da diez por tanto cero no puede ser la respuesta. Le dije al profesor que cero no era la respuesta que se estaba equivocando. Él me contestó que si la respuesta no era cero cual era. Yo le dije que no lo sabía pero que tenía que ser un numero muy grande para que al multiplicarlo por cero pudiera dar diez, claro el profesor se negó a explicarme que era infinito y yo ese año me negué a contestar en ningún examen que 10/0=0.

Claro con este tipo de educación no me extraña la relación que siempre he tenido con los estudios impuestos. Pero yo sigo en mis trece, estoy convencido de que si juntas la cantidad suficiente de nada se puede formar algo. Claro que esto tumba a Lavoisier y a la mitad de la ciencia desde entonces. Pero que le vamos a hacer si no es así no me explico la existencia del todo.

Aunque el hecho de que juntando una cantidad determinada de nada, llamémosle infinito, se pueda crear algo no implica generación espontánea, porque según mi teoría para que exista algo es necesario algo más que una cantidad ingente de ceros, además es necesario que esta cantidad ingente de ceros se mueva, más que moverse lo que hace la nada es oscilar. Es por esa razón por la que la materia y la energía ni se crea ni se destruye sólo se transforma es una cuestión de la ley de la inercia el movimiento de ceros se traspasa. Como el universo esta lleno de nada es relativamente fácil trasladar el movimiento de una cantidad infinita de nada a otra cantidad infinita de nada la sensación es de que siempre hay la misma cantidad de masa y energía, pero la realidad es que sólo hay la misma cantidad de movimiento.
To be continued…

Vicens Jordana

Texto publicado el 19 de octubre de 2010

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *