Hace algo más de dos años en COMAFOSCA, node d’art i pensament constatamos que nuestra cerrazón mental a la hora de preservar nuestra independencia del Ayuntamiento de Alella nos iba a costar la no renovación del convenio. Esto significó la pérdida de un espacio magnífico de doscientos cincuenta metros cuadrados que nosotros habíamos levantado de la nada a base de días sin dormir, mucho sudor y nervios; significó también la perdida de una subvención de treinta mil euros anuales, por no contar el perjuicio que supone la interrupción de muchos proyectos, nuestros y de artistas residentes, que requerían de ese espacio. Os aseguro que en ningún momento después de eso nos hemos planteado ni por un segundo sí hicimos bien siendo tan estrictos con nuestra independencia, era una cuestión de coherencia.
Un año y medio más tarde, a las cinco de la madrugada, con el proyecto 2010 acabado, mientras leíamos las bases para rellenar el formulario que se adjunta con el proyecto llegábamos a la conclusión de que era imposible con esas condiciones llevar a cabo nuestro proyecto sin mentir, o como mínimo, hacer trampas. Recuerdo muy bien la situación, estábamos agotados, todo el trabajo estaba hecho, sólo teníamos que mentir un poquito, decir que seguiríamos cobrando lo mismo y luego desviar parte de nuestro sueldo para hacer las actividades. Nos miramos, estuvimos un tiempo en silencio y yo dije: –¿a la mierda?
Erika sonrió y respondió: –sí.
¿Coherencia? Sí, un poco, pero sobre todo pragmatismo. Ahora hacemos menos proyectos, trabajamos tranquilos y sin muchas presiones.
Y muchos a esta altura os preguntaréis que tiene que ver esto con Santiago Sierra. Pues es por que llevo todo el día oyendo hablar de coherencia en referencia a la renuncia que ha hecho del Premio Nacional de Artes Plásticas y, la verdad, yo no lo veo como un acto de coherencia, que la tiene, pero los verdaderos actos de coherencia no salen en los periódicos, y quien crea que lo sucedido a COMAFOSCA es un caso aislado es que no conoce el mundo de la cultura, es un mundo lleno de tumbas escondidas entre zarzales, víctimas de intereses y egos políticos.
Desde mi punto de vista lo que ha hecho Santiago Sierra es una grandiosa y maravillosa obra de arte, una acción en toda regla. Incluso dedicándome a esto lo paso mal cada vez que alguien me pregunta qué es el arte. Lo cierto es que no lo sé, pero sí sé que tiene que ver con tres cosas: el concepto, el símbolo y la estética, y si miramos lo que ha hecho Sierra con esta renuncia, sobre todo teniendo en cuenta su trabajo actual, lo tiene todo, concepto, símbolo y estética, ¡bravo! Santiago Sierra.

Vicens Jordana

6 de noviembre de 2010




5 thoughts on “Santiago Sierra renuncia al Premio Nacional de Artes Plásticas

  • Tienes mucha razón Vicens, ese acto no es una simple postura sino un compromiso estético y casi artístico. Pocos logran encarar así un sistema, al Estado, al Padre, al Amo,… un gesto que bien valdría la pena analizar mi estimado amigo.

    Saludos desde Bogotá.

  • Tienes mucha razón Vicens, ese acto no es una simple postura sino un compromiso estético y casi artístico. Pocos logran encarar así un sistema, al Estado, al Padre, al Amo,… un gesto que bien valdría la pena analizar mi estimado amigo.

    Saludos desde Bogotá.

    Ricardo A-P.

  • Tengo que reconocer que me daba un poco de envidia ver como todos alababan a Santiago por renunciar a 30000 € cuando nosotros renunciamos a mucho más en la más absoluta sombra. Por eso preferí mirarme el acto desde un punto de vista artístico y no moral y descubrí que como obra de arte era mucho mejor y menos cuestionable que como acto moral.

    Un saludo desde la playa.
    Vicens Jordana

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