Día uno, pragmático

Escribo esto para emplazar un poco en su sitio las acampadas, por que creo corren el peligro de utopizarse y perder el papel representativo de la indignación popular que han tenido.

Para los que no habéis estado allí os diré que os habéis perdido una experiencia única de convivencia, un sueño libertario de buen rollo donde parece que todo el mundo, es respetuoso con los demás, está dispuesto a trabajar por el bien común y renuncia a protagonismos… es tan hermoso que es peligroso, muy peligroso.

Porque la mayoría de la población aunque no esté en una plaza ha apoyado las movilizaciones porque creían que canalizaban una indignación popular y nos debemos a ese trabajo que la sociedad nos demanda.

El sueño libertario y revolucionario se hace tan posible dentro de los microcosmos de las plazas que uno puede olvidar fácilmente que representa a una sociedad indignada que es plural y poco dada a cambios drásticos. Una sociedad donde la mayoría de las personas tienen mucho que perder, no sólo cosas, sino lo más importante, seguridad y tranquilidad; son gente miedosa y poco dada a experimentos políticos y sociales demasiado transgresores, y tienen todo el derecho.

En esa sociedad hay gente de izquierdas, gente que se cree de izquierdas, gente de derechas, gente muy de derechas e incluso muchos “no sabe no contesta”. Las plazas pese a su carácter libertario, deben hacer un esfuerzo de contención en sus demandas si quieren seguir teniendo un carácter representativo de la indignación popular; deben asumir unas reivindicaciones que desde la izquierda hasta la derecha, todo el mundo pueda asumir y que, a poder ser, no impliquen por ahora un cambio constitucional, si los partidos que existen ahora tocan la constitución estamos perdidos, porque lo harán pensando en ellos, no se puede pretender ganar esta guerra en una sola batalla.

Propuestas que creo son asumibles por todos y que no implican un cambio constitucional.

Financiación de los partidos:

Prohibidas las donaciones privadas. Un partido político no puede recibir ni un euro de nadie, ni de un particular, ni de una empresa, sólo puede recibir dinero del estado y las cuentas deben ser públicas, eso quiere decir estar a disposición de todos los ciudadanos, colgadas en internet.

Incompatibilidades en el cargo:

Un cargo público quedaría automáticamente recusado para tomar decisiones que afecten a empresas en las que ha trabajado o posea acciones o intereses de algún tipo, se entiende con eso, que la empresa sea de su mujer, hermano, etc. esto también se aplicaría a posteriori, es decir que tampoco podría trabajar ni percibir remuneración alguna en el futuro por parte de las empresas a las que ha estado vinculado en su ejercicio del cargo público.

Las cuentas de los políticos quedarían de acceso público:

Todas las cuentas y propiedades que tenga un político quedarían de acceso público, sólo una cuenta de gastos con un techo limitado sería opaco a los ciudadanos, para que pueda mantener un poco su intimidad. Lo demás, todo colgado en internet.

Listas abiertas:

Habría que discutir como, pero seguramente sería asumible por todos.

Rescates:

Cuando una empresa necesite ser rescatada por el estado por el bien social, como pasó con los bancos, sus directivos deben responder de entrada con sus bienes, y se abrirá una investigación para dirimir responsabilidades en la perdida de ese capital. En caso que se demuestre que ha habido imprudencia o mala fe con ánimo de enriquecerse se aplicarán penas de cárcel equiparables a si la perdida hubiera sido por desfalco o por robo.

Seguramente hay más reivindicaciones que pueden ser asumidas casi unánimemente por el conjunto de la sociedad y necesitamos de un debate tranquilo para encontrarlas. Pero lo que tengo claro es que la guerra por una democracia real es larga y el primer paso es aplicar las reformas en las que todos estemos de acuerdo, menos los que mandan. Y señores, creo que desde la derecha más derecha hasta la izquierda más izquierda a nadie le gusta que le tomen el pelo, si votas a alguien para que te represente que lo haga, y no que se ponga al servicio de otro postor y si alguien se ha forrado jugando con tu dinero que no se quede de rositas, esto creo que es universal.

Día dos, romántico

Esto lo escribí ayer… pero hoy añado:

Para variar sigo pensando y pensar me hace dudar, dudar de mis propias palabras. Ayer me levanté pragmático, pero hoy soy un romántico y cambio de opinión… es lo que tiene tener un corazón como el mío. ¿Realmente me creo que el hecho de que unos cuantos soñadores se pongan de acuerdo para llegar a unas propuestas que sean asumibles por la mayoría de las personas va a hacer que los que ostentan el poder lo cedan?

Quizás ese ejercicio de contención que demandaba al principio de este texto no sirva para nada y sólo acabe por malbaratar un momento de crecimiento y de aprendizaje único en la vida de mucha gente… quizás no es el momento de ser pragmático, quizás es el momento de soñar, aunque los sueños sueños sean.

Hoy a diferencia de ayer pienso en todos esos exjóvenes que hoy presumen de como tiraban piedras y corrían delante de los grises en su juventud. Pienso que son esos los que hoy tienen el poder, los que nos llaman antisistema y nos mandan los ahora azules para que corramos delante. Pienso que lo hacen para dotar a la juventud de hoy de una experiencia que ellos consideran indispensable para el crecimiento espiritual de la sociedad. Y si esto es así, me alegra pensar que los jóvenes que mañana ostentarán el poder, quizás emulando a la generación anterior, también querrán reproducir para los jóvenes que vendrán las experiencias cruciales de su juventud y montarán acampadas para que estos hablen, dialoguen, discutan sobre política, fabriquen utopías, colaboren, aprendan a trabajar juntos por el bien común, en definitiva, sueñen, que siempre será mejor que tirar piedras y correr delante de tíos con porras… y cuando pienso en esto me doy cuenta que empecé el texto equivocándome… aunque dadme cinco minutos más de reflexión y quizás vuelvo al punto inicial… es lo que tiene tener un corazón como el mío.

¿Que es la vida? un frenesí

¿Qué es la vida? Una ilusión,

una sombra, una ficción;

y el mayor bien es pequeño;

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.

Aunque la pancarta más grande de Plaza Cataluña lo que reza es:

Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

Vicens Jordana

25 y 26 de mayo de 2011

 

 

 

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