Estamos asistiendo al fin de una civilización que ha perdurado siglos y que ha aportado grandes logros a la humanidad, pero el mismo oro negro que la está sustentando artificialmente es el causante de su futura caída.

La entrada desproporcionada de divisas ha mantenido en el poder a férreas dictaduras que han usado la religión para perpetuarse y alienar al pueblo. Hoy vemos como un rey perdona a una muchacha por haber sido violada por siete hombres. Bueno… la violaron a ella y a él, pero al menos a él no le condenaron a seis meses de cárcel y a doscientos latigazos. Cuando un tribunal legal de un país puede ejercer este nivel de justicia y seguir en su puesto hemos de llegar a la conclusión que la religión a alienado absolutamente la mente del pueblo. Pero no nos equivoquemos, la culpa no es de la religión.

Una religión no es más que un conjunto de burócratas que se aprovechan de una creencia para adquirir poder y que normalmente también son víctimas del propio aparato que han creado. Esto sucede en todas las religiones y sólo puede ser anulado por el poder civil. Dicho de otra manera, que en España si del señor Rouco Varela y algunos de los suyos dependiera también estaríamos lapidando a la peña.

La pregunta que debemos hacernos es: ¿si la iglesia no cede nunca el poder voluntariamente cómo hemos llegado a una sociedad relativamente libre pensadora? Una sociedad libre pensadora es mucho mas eficaz que una con sus individuos alienados. Sólo hemos de ir al momento álgido del Islam para darnos cuenta que pese a que la losa religiosa aplastaba al mundo por igual en ese momento la balanza de la libertad estaba muy igualada. Siempre hacia donde hubo más libertad se decantó la balanza. Es cierto que ha habido regímenes coartadores que han tenido triunfos relativos en la historia, pero siempre han acabado cayendo ante sistemas más libres, si no, no estaríamos aquí. Es por eso que creo que cuando culmine la era del petróleo las sociedades árabes se hundirán en la más lúgubre de las miserias. A no ser, claro, que logren quitarse el yugo de la religión que les impide evolucionar. Aunque lo veo difícil. El camino que se ha tomado es el de reafirmar la identidad a través de la religión y esta característica se está exacerbando día a día ante la prepotencia de occidente.

Pd: Que nadie crea que pienso que vivamos en una sociedad libre… sólo digo que nuestro nivel de libertad es más alto. Hemos cambiado la manipilación por la opresión. Dicho de otra manera, aquí te ignoran y allí te cortan el cuello.

Vicens Jordana

Texto publicado el 19 de octubre de 2010




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