El 12 de octubre, hace 518 años, empezó una de las épocas mas oscuras de la historia de la humanidad. Siempre he defendido que no se nos puede responsabilizar a los españoles de hoy de ese genocidio, ya que la sangre de los asesinos corre más por la gente de Sur América que por la de la Península, cuyos antepasados se quedaron en casa. Pero de ahí a convertirlo en fiesta nacional hay un trecho. En España subyace un fascismo simbólico que debería ser eliminado ya.
El generalísimo Franco murió en la cama y nunca fue vencido, su ejército se mantuvo como un chantaje durante todas las negociaciones de la transición e impuso de facto su victoria fascista sobre la España republicana en esa “nueva democracia”. Esta victoria se demuestra en los símbolos y el día de hoy es un ejemplo. Es curioso que la gente olvide que tanto la bandera, como el himno, como la misma monarquía son símbolos fascistas, y no lo digo por que sea catalán, a esta conclusión debería llegar igual un andaluz, un madrileño, o un gallego.
El 14 de abril de 1931, en unas elecciones municipales la victoria republicana fue tan aplastante que el rey y toda su corte tuvieron miedo de seguir el camino de sus homólogos franceses y se largaron de España. El pueblo tomó el poder por segunda vez en la historia de este territorio y lo primero que hizo fue abolir la bandera y el himno por fascistas y sustituirlos por otros. Pero el 18 de julio de 1936 un militar encabezó un golpe de estado contra el gobierno con el objetivo de acabar con la república y devolver al rey a su lugar. El Alzamiento no triunfó, por desgracia, creo, y una guerra se encarnizó con España durante cinco años. Franco adquirió tanto poder durante la contienda que una vez venció decidió quedarse él con el mando, recuperó el himno y la bandera, asesinó a cientos de miles de personas y mandó con puño de hierro durante cuarenta largos años. Pero antes de morir cumplió con el objetivo que le llevó a la guerra y coronó al rey.
Hoy en pleno siglo XXI vivimos en democracia con un rey, un himno y una bandera impuestos por un dictador, y encima celebramos nuestro día recordando y enorgulleciéndonos de un pasado imperialista y genocida. La memoria es selectiva… sobre todo la histórica. Debería darnos vergüenza.

Vicens Jordana

12 de octubre de 2010

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